Capacidad individual vs Edad

Un sábado cualquiera, apasionada como soy del baloncesto y, por extensión, de la formación, me encuentro en un pabellón de baloncesto. Con mi típica y a veces maniática obsesión por el tiempo, llego 40 minutos antes de que empiece el partido.

Siempre me fascina el entorno. Las personas que en esos momentos se encuentran en él, las situaciones que se provocan, sus reacciones,…

Ese día en concreto, mientras estaba esperando a que comenzara el encuentro, un equipo se fue al vestuario a hacer su charla pre-partido, Lo aprovechó para saltar a la pista un niño que tendría alrededor de 5 años. Me quedé observándolo. Se puso a tirar desde fuera de la zona cerca de la línea de fondo; evidentemente no llegaba, pero lo que me llamó la atención es la técnica con la que tiraba. Buenísima. Tiraba, no llegaba e iba al rebote, volvía a tirar desde la misma distancia y no tocaba ni aro, iba al rebote… y así haría unos 5 tiros.

Yo, en mi mente, como si pudiera oírme, decía: “acércate”, “acércate”, y en lugar de eso, me obsequió con unos cambios de mano y un dominio de balón increíbles antes de acercarse a tirar y empezar a meter canasta una detrás de otra.

Eso me hizo pensar. Tendrá un hermano mayor al que seguirá a cada partido que vaya, asistirá a muchos entrenamientos cuando su padre vaya a buscarlo o verlo y seguro que en la mayoría de ocasiones tendrá un balón en las manos con el que jugará. Muchas veces seguro que también podrá tirar a canasta,…

En muchas teorías del desarrollo evolutivo se comentan aseveraciones de fuerza, velocidad, destrezas que van directamente relacionadas con la edad. Nos basamos en la teoría para preparar nuestros ejercicios de baloncesto, de preparación física. El desarrollo motor a esas edades nos da unas características, unas generalidades, pero estoy convencida que el entorno y el contexto son capaces de modificar en muchísimas ocasiones ese desarrollo.

Un tanto por ciento elevado de veces en el mundo del entrenamiento se marca el “hasta dónde“ el jugador puede llegar. Deberíamos centrarnos más en la individualidad y en la capacidad. Que sean ellos mismos los que nos vayan poniendo las dificultades en los ejercicios, no nosotros. Que nos hagan pensar en nuevas propuestas físicas con un nivel de complicación elevado para su edad.

A mí me encanta “probar” y en muchas ocasiones en medio de un ejercicio me digo, “¿y si les subo el nivel de dificultad? ¿serán capaces de hacerlo? Voy a ver…” Evidentemente la gran mayoría no puede, pero muchas veces siempre hay alguno que llega o se acerca mucho. Eso un día, el siguiente día vuelvo a probarlo, y ya hay alguno más…

Posiblemente a ese niño que vi, si tengo que prepararle un entrenamiento de técnica individual, no le pondría ejercicios de 5 años. Mi propuesta de dificultad iría subiendo en función de su respuesta en la ejecución. Prepararía baterías de ejercicios de los diferentes conceptos de pase, bote y tiro e iría haciendo en cada ejercicio niveles de dificultad para que sobre la marcha de ejecución del jugador yo tuviera preparada la respuesta para un nivel superior, no de cara a otro día, sino de manera inmediata, en el momento. La idea sería acabar el entrenamiento sabiendo dónde está mi jugador y con las ganas de llegar a casa para prepararle nuevos retos. Él será, como veis, el que vaya diseñando sus entrenamientos en función de sus capacidades.

Al mismo tiempo, según esa respuesta, iría incidiendo en la mejora de la técnica, pero eso ya será contenido de otro artículo.

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